miércoles, 15 de junio de 2016

Experiencia Erasmus



Llevo una temporada pensando en la primera entrada de este blog. No sabía sobre qué escribir primero, y eso que tengo mil y una ideas en la cabeza. Quería que fuera algo especial, empezar este proyecto de forma que me entraran ganas de continuarlo y no dejarlo tirado (de hecho, seguro que Gema, la creadora del diseño, ya se piensa que no lo voy a usar y que lo ha creado para nada, aunque no la culparía, no sería la primera vez que dejo algo antes de empezarlo en condiciones). Bueno, y pensando en cómo empezar el blog y en cosas importantes en mi vida, lo primero que apareció en mi cabeza fue el cuatrimestre que he estado de Erasmus. 

A lo alto del monte Petřín, con la ciudad de Praga a mis pies.
Fotografía de Macarena Bortolotto.


Para los que no lo sepáis, en septiembre del año pasado me fui a Praga a realizar un intercambio universitario de cinco meses, y aunque no puedo decir que haya cambiado mi vida totalmente, sí que ha tenido un gran impacto en mi. Esta entrada va dirigida, no a los que habéis estado de Erasmus, ya que vosotros ya sabéis lo que es, cómo te sientes y todos los clichés que se rompen, sino a aquellas personas que no han tenido la oportunidad, pero puede que la tengan en el futuro, no solo de irse de Erasmus, sino de vivir la experiencia de viajar al extranjero para vivir allí una temporada.  

No os voy a aburrir con el proceso burocrático, aunque sí deciros que es horrible, pero merece la pena. Yo me volví loca, y estuve hasta la fecha límite haciendo cambios, incluso llegó un momento en el que me dieron ganas de dejar de intentar cuadrar asignaturas. Por suerte, entre mi compañera de habitación y otros amigos que hice allí, me animaron y me ayudaron a tranquilizarme. Pero eso no fue en ningún momento lo que más miedo me dio. Cuando viajo sola, solo hay una cosa que me aterra, sobre todo porque me considero bastante tímida con gente a la que no conozco, y mi modus operandi se basa en estar me quietecita y callada hasta que me habla alguien. Y eso era lo que me daba miedo: no hacer amistad con nadie. Bien, pues puedo decir que, después de esto, lo he superado. Lo bueno de una experiencia como esta es que la gente que participa es abierta y ha ido allí para aprender sobre otras culturas, conocer gente y divertirse, y en seguida conoces a un montón de personas que están igual de deseosas que tú de hacer amigos. No tardé nada en juntarme con un pequeño grupo de gente, que fue creciendo a medida que iban llegando los Erasmus. Y ya que he empezado con esto, me gustaría «aliviar» de alguna forma los miedos más comunes, o, al menos, los que yo considero que son:

  • Me da vergüenza hablar en inglés: entre los erasmus, solo un 10 %, tirando a lo alto, tienen inglés como lengua materna. La mayoría la han aprendido más tarde, y hay algunos que ni siquiera se manejan bien con ella. Además, al contrario de lo que puede pasar en clase, nadie va a reírse porque pronuncies mal una palabra o porque tengas acento español.
  • No quiero viajar solo/a: como ya he dicho, este era mi mayor miedo, y la verdad es que la idea de viajar solo a un país desconocido, y saber que no habrá nadie esperándote allí cuando llegues, asusta. Pero no es tan malo como parece y, además, somos más capaces de valernos por nosotros mismos de lo que creemos. Sí, pueden pasar muchas cosas malas, pero lo más seguro es que no ocurra nada fuera de lo normal. 
  • Voy a estar marginado/a porque no se me da bien hacer amigos: bueno, esto se puede aplicar perfectamente a cualquier situación en la que uno llega a un sitio nuevo. En mi experiencia, hacer amigos, o, mejor dicho, llevarse bien con tus compañeros no es tan difícil, aunque pueda parecerlo a primera vista. Sí, es cierto que a veces podemos no tener suerte, pero por lo general la gente suele ser bastante amable y receptiva

Supongo que cada persona tendrá sus propias preocupaciones cuando viaja, sobre todo si su intención es vivir en esa ciudad extranjera, y dependiendo en todo momento del motivo de su viaje. Yo sabía que podía contar con la universidad en caso de que ocurriera cualquier cosa, y aprendí pronto a confiar en las personas que me rodeaban. Tuve suerte, todo salió bien. 

¿Y vosotros? ¿Alguna vez habéis tenido la oportunidad de vivir una experiencia así? ¿Qué es lo que más miedo os da a la hora de viajar solos?