Todos hemos pensado, y a todos
nos han preguntado en alguna ocasión, qué cambiaríamos de nosotros mismos si
pudiéramos. Por mucho que seamos felices tal y como somos, siempre hay algo, algún
pequeño detalle, que cambiaríamos sin dudarlo. Ni siquiera tenemos que darle
muchas vueltas, nuestra mente en seguida señala en esa dirección, y nos
encontramos riñéndonos a nosotros mismos por tener esa pequeña falta. Bien, la mía es lo condenadamente poco constante que soy.
Seguro que ya os habéis dado cuenta; abrí este blog en junio del año pasado y
esta es mi segunda entrada. No es por falta de tiempo exactamente, ni porque no
tenga temas sobre los que escribir; de hecho, tengo tantos que a veces me
crea un gran quebradero de cabeza decidir sobre cuál debería escribir. Mi problema es,
simple y llanamente, que soy incapaz de terminar la mayoría de las cosas que
empiezo si no hay un factor externo que me obligue
de alguna forma a hacerlo. Lo peor de todo es que me ocurre con cosas que
me gustan, como puede ser escribir, tejer, pintar mis cuadernos de colorear para adultos y hacer scrapbook,
es decir, adornar cosas con papeles de colores, y os puedo asegurar que me pasa
con muchísimas cosas más.
Por eso mismo, entre otras
cosas, mi propósito de Año Nuevo, por
llamarlo de alguna forma, es aprovechar el año para hacer todo lo que me gusta
hacer y no abandonarlo. Estoy todavía en proceso de organizarme, y por lo
pronto voy a intentar mantener el blog vivo, aunque todavía no sé muy bien si
escribiré una entrada a la semana o dos al mes. También he decidido aprovechar el día
al máximo, lo que va a significar levantarme como muy tarde a las ocho para
poder hacer algo las dos horas que tengo antes de ir a clase. Por otro lado, voy
a empezar a hacer todas esas cosas que tengo acumuladas en el armario de las
diferentes ferias de manualidades a las que he ido, así como leer un poco todas
las noches y ponerme al día con las series que veo (o al menos ver mínimo tres
capítulos de lo que sea a la semana). Al numerarlo todo aquí, lo cierto es que
me provoca una sensación un poco agobiante, ya que también quiero centrarme en
los idiomas que estoy aprendiendo y preparar varios exámenes, por lo que no voy
a empezar a hacerlo todo seguido desde ya. Mejor empezar poco a poco. Por lo
pronto, no hay noche que no lea un poco, aunque sea una página, y por fin he
forrado mi agenda; esa que me compré en septiembre, aunque fuera horrorosa,
porque me gustaba por dentro, y pensé: «esto lo forro y ya está».
Así que mi mantra para este año
va a ser Lee más, escribe más, haz más. Sé
que puedo hacerlo si me lo propongo, solo necesito obligarme a mí misma a hacer un poquito todos los días. Hace no
mucho leí que solo necesitas 21 días para conseguir que una acción se vuelva
costumbre, por lo que puede que sólo necesite obligarme a hacer las cosas
durante menos de un mes, y luego, el primer esfuerzo de ponerme a hacerlo vendrá solo.
P. S.: Os dejo unas fotos de la
agenda. Me gusta mucho cómo me ha quedado, aunque es bastante simple, ya que no
he hecho más que ponerle un papel (y otro diferente en el interior de la tapa,
pero, lista de mí, se me olvidó sacarle foto). Espero que os guste.
Sheila.
DE VERDAD CONSIDERAS HACER ESO COMO ALGO "SENCILLO"? Te odio. O te envidio. Yo todavía estoy pensando empezar el scrapbooking pero también soy de las de constancia 0. Pero poco a poco, haciendo cositas cada día, se sigue adelante. Lo de los 21 días no lo sé, pero yo voy a comprar un par de hojas "tracker" para ir apuntando lo que quiero hacer. De momento con la agenda también me controlo un poco más. Parece que si lo escribo me obligo a hacerlo.
ResponderEliminarMucho ánimo, espero que seas capaz de encontrar horas para todo. Y si eso, pasame el truco.
¡Un besín!